by STOP RONQUIDOS

La apnea del sueño es un trastorno común en el que la persona que lo sufre hace una o más pausas en la respiración o tiene respiraciones superficiales durante el sueño. Estas pausas pueden durar entre unos pocos segundos y varios minutos y a menudo ocurren entre 30 veces o más por hora. Por lo general, la respiración vuelve a la normalidad, a veces con un ronquido fuerte o con un sonido parecido al que una persona hace cuando se atraganta.

Existen, fundamentalmente, tres tipos de apneas:

Obstructiva: es la ausencia de la señal respiratoria en presencia de esfuerzo respiratorio (movimientos toracoabdominales). La aparición de apnea obstructiva es consecuencia de la relación de anormalidades neuromusculares periféricas y mecánicas, con perturbaciones en el control central de la respiración. Casi todas las apneas de tipo obstructivo ocurren a nivel faríngeo. La vía faríngea está sometida a la acción de músculos dilatadores y constrictores, acción que ocurre de forma sincrónica con la de otros músculos de la respiración. Durante el sueño, disminuye el tono de músculo estriado o incluso desaparece durante la fase activa, ello puede ocasionar diferencias entre la actividad muscular del diafragma y de vías respiratorias superiores, e inestabilidad de dichas vías. La obstrucción nasal parcial que induce apnea obstructiva a nivel faríngeo, puede ser consecuencia de la congestión de la mucosa nasal y de secreciones acumuladas después de la intubación nasotraqueal prolongada.

Central: ausencia de señal respiratoria y ausencia de esfuerzo respiratorio (no se detectan movimientos toracoabdominales). El sistema nervioso deja de enviar estímulos a los músculos respiratorios.

Mixta: apnea que habitualmente comienza como central y termina con un componente obstructivo. El 50\% de los episodios de apnea son de este tipo.

Comenzar a roncar aumenta considerablemente las posibilidades de desarrollar apnea del sueño, por ello es importante tratar el ronquido inmediatamente, por ejemplo, con un dispositivo de avance mandibular (DAM) como StopRonquidos.

Además, puedes cambiar algunos malos hábitos que pueden influir en el desarrollo de la apnea o agravar la misma.

Pierde peso: el exceso de peso y la obesidad agravan los síntomas. Lleva una dieta más saludable y realiza ejercicio físico al menos dos veces a la semana.

Deja de fumar: el cigarrillo es otro de los agravantes de la apnea de sueño. Fumar acumula líquidos en la garganta y esto puede estar causando inflamación en las vías respiratorias superiores.

Evita el alcohol: las bebidas alcohólicas, al igual que los sedantes, tienen la capacidad de relajar los músculos de la garganta, alterando sus funciones.

Cena ligero: irse a la cama repleto de comida puede alterar el descanso, además de afectar el proceso de ingreso de aire a los pulmones.

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Evita la apnea del sueño