by STOP RONQUIDOS

La higiene del sueño consiste en el control de los factores conductuales y ambientales que preceden el sueño y que pueden interferir en él. Existen ciertas recomendaciones que permitan asegurar una mejor calidad del sueño, asegurando, así, un estado más productivo durante el día y ayudando a evitar ciertos tipos de trastornos del sueño. A continuación te indicamos algunas de estas recomendaciones. 

Mantener un horario fijo. Intenta ir a dormir  y levantarte a la misma hora todos los días. Aunque es más complicado seguirlo el fin de semana, ten en cuenta que dormir más o menos horas durante éste dificultará reprogramar el horario en los días laborables.

Alcohol, cafeína y nicotina, los enemigos del sueño. Aunque el alcohol, aparentemente, te produzca sensación de sueño, dificulta el sueño profundo. Asimismo, la cafeína, que puede mantenerse en tu organismo hasta 14 horas, puede provocar despertares durante la noche. Y, respecto a la nicotina, se trata, también de un estimulante que no favorece un buen descanso.

Los beneficios de la luz solar. Despertarse con luz natural cada mañana ayuda a reajustar el reloj biológico interno. Los expertos del sueño recomiendan una exposición de una hora a la luz solar matinal para las personas que tienen problemas para dormir.

Oscuridad y temperatura adecuada durante la noche. Asegúrate de mantener tu dormitorio totalmente a oscuras durante la noche y una temperatura confortable. tanto las luces artificiales como las temperaturas extremas afectan a la calidad del sueño. Un buen colchón y una buena almohada también te ayudarán a descansar mejor.

Ejercicio sí, pero no antes de acostarte. Ejercitarse de 20 a 30 minutos diarios es altamente beneficioso para la salud y para asegurar un buen descanso, pero nunca antes de la hora de dormir. El ejercicio debe realizarse, al menos, 3 horas antes de irse a dormir.

La cena perfecta. No te acuestes sintiéndote hambriento, pero tampoco tomes una cena demasiado pesada. Intenta ingerir alimentos ligeros.

Utiliza técnicas de relajación. Antes de acostarte, puedes crear tu propia rutina de relajación, que puede consistir en un tomar un baño caliente, realizar ejercicios de respiración, escuchar música relajante o cualquier tipo de actividad que te resulte útil para este objetivo.

La cama es para dormir. Evita quedarte despierto en la cama si no logras dormir. Además, leer, utilizar el portátil, el móvil  o realizar cualquier otra actividad en la cama perjudica el descanso. Lleva a cabo este tipo de actividades en otra habitación.

Deja los problemas y preocupaciones para el día siguiente. A veces resulta difícil, pero intenta no darle vueltas a la cabeza cuando estás en la cama. Escribir en un papel la lista de tareas para el día siguiente o de temas a resolver puede ayudar a dejarlos a un lado durante la noche.

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Recomendaciones para una buena higiene del sueño