by STOP RONQUIDOS

El uso masivo de la tecnología en nuestras vidas nos ha traído múltiples ventajas pero, como todo, su abuso o mal uso puede acarrear consecuencias negativas, como afectar a sueño y al buen descanso. Se habla ya del denominado insomnio tecnológico, que afecta a jóvenes, pero también a adultos. Los expertos llevan años advirtiendo de los problemas generados por el consumo excesivo de los dispositivos móviles como tabletas antes de irse a dormir, un hábito creciente entre los adolescentes.

Según una encuesta de la National Sleep Foundation de EE.UU. los dispositivos tecnológicos suelen utilizar pantallas retro iluminadas capaces de activar zonas del cerebro que alteran la calidad del sueño. Los expertos advierten de trastornos de conciliación del sueño e, incluso, episodios de pesadillas. En muchos casos, puede llegar a producir insomnio o pequeñas interrupciones, llamadas parasomnia.

Además, este hábito puede provocar un bajo rendimiento en los estudios, debido a no descansar lo necesario, y a generar problemas de atención. Otra consecuencia de la que advierten los expertos es el aumento de la hiperactividad.  Los expertos y neurólogos consideran que los usuarios de este tipo de aparatos prescindan de su uso al menos una hora antes de irse a la cama.

Un estudio publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences indica que la luz que emiten las tablets, smartphones o cualquier dispositivo móvil hace que nuestro cerebro se active, aunque nosotros no lo notemos, generando que el sueño no sea tan placentero.

La investigación también indica que estos dispositivos provocan insomnio y a la vez hace que nuestros niveles de atención decaigan por la fatiga. Esto es debido a que la luz que emiten influye sobre los niveles de melatonina, la hormona del sueño.

El experimento evaluó a 12 personas y se observó que, en aquellos que  habían leído durante 4 horas un libro desde una tableta, el cerebro seguía funcionando cuando fueron a dormir, mientras que los que lo hicieron en un libro físico dormían sus 8 horas.

Pero este hábito no es sólo cosa de adolescentes, sino que también una importante parte de la población  utiliza su teléfono inteligente o tableta en la cama, justo antes de “desconectar” para dormir. Según advierten los expertos, este hábito deriva en problemas importantes que afectan al sueño y, como consecuencia, también a la calidad de vida. Las redes sociales, principalmente, están provocando que el uso de este tipo de tecnología se normalice en una situación absolutamente desaconsejada.

Lo más preocupante está en que la calidad del sueño, determinante en la calidad de vida. Este tipo de alteraciones negativas sobre el sueño dan lugar a un peor rendimiento durante el día, lo que en un perfil de adolescentes de entre 14 y 16 años, en ocasiones, se traduce en dificultades para llevar el ritmo académico regular. Por lo tanto, es fundamental educar a los más jóvenes en este aspecto y tratar de suprimir el hábito de uso de teléfonos inteligentes y tabletas al menos una hora antes de irse a dormir.

Cabe señalar, no obstante, que la tecnología también puede convertirse en aliado del buen descanso. Existen numerosas aplicaciones móviles en el mercado que ayudan a conciliar el sueño e, incluso, lo monitorizan para poder detectar problemas y alteraciones.

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Tecnología: enemigo o aliado del sueño